miércoles, 14 - Nov - 2018
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Harley-Davidson Softail Breakout, caballo de hierro

Si hay una moto en Milwaukee comprometida con el espíritu chopper más dragster y genuino, ésa es la Breakout. Nacida para incondicionales de esta filosofía que saben ver en cada milímetro de su piel una joya como ninguna otra.

Harley-Davidson Softail Breakout

Por.: Eduardo Cano
Fotos: Paloma Soria

Cuando aterrizó en 2013, la Breakout lo hizo inmersa en el catálogo de productos especiales CVO de Harley-Davidson. Desde siempre, la élite en la producción en la firma de Milwaukee por exclusividad, propulsores (como sabrás, de alto rendimiento en todos los casos), piezas, accesorios y, más aún, decoración especial. Pese a ella, seguía faltando una custom porque la Blackline de la época no convencía con su estrecho neumático trasero. Así que un año después la marca americana presentó a nuestra protagonista.

Impecable

Se trata de una custom pura, dirigida a los amantes de las chopper radicales con su estética abiertamente dragster. Aquí, como puedes ver en las imágenes, no falta rueda trasera, más bien todo lo contrario, porque es uno de sus grandes atributos: calza un masivo «donut» 240/40 sobre llanta de 18” que llama la atención aunque no quieras mirarlo. De paso, va cubierto por un recortado guardabarros que lo deja bien al aire, jalonado por intermitentes tipo «bala». Estos últimos hacen las veces de piloto trasero de posición y de luces de freno, como en muchas otras Harley de nuevo cuño. En el tren delantero la parte ciclo opta por tijas anchas y barras de 49 mm, con un avanzando lanzamiento de 35º. También alberga una estrecha y atractiva llanta bitono (como la posterior) de 21”, fabricada en aluminio fundido, y combinada con neumático 130/60.

En la Breakout, una long&low en toda regla de 1,71 metros de batalla, todo está supeditado a la estética, posición de conducción incluida. Sin ir más lejos, adosa un ancho depósito de gasolina de 18,9 litros y un plano manillar negro de estilo Drag-Bar, con cableado interior, del que cuelga en el centro el único reloj que aporta por instrumentación. Incluye un enorme velocímetro analógico y, en su base, un pequeño display LCD que, alternativamente, muestra hora, kilometraje total y doble parcial, remanente de reserva, marcha engranada y revoluciones a las que viajas; solo faltaría un indicador de temperatura exterior o un ordenador de consumos. Todo ello se gestiona desde un botón en la piña izquierda.

Al estilo Custom Pro-Street

Como el asiento va muy bajo, a sólo 660 mm de lo «negro», al final has de acoplarte bastante estirado y curvado, muy al estilo Custom Pro-Street. Además, las estriberas son anchas y van muy separadas (rozan a poco que tumbes la moto, aunque sea una suave rotonda), de modo que las piernas también arquean lo suyo. Como buena Harley actualizada, no falta llave por mando remoto, así que la moto se arranca girando una leva en el flanco izquierdo (justo por debajo del tanque), que la desbloquea, y luego pulsando el contacto.

El motor de nuestra «chica» es el clásico bicilíndricoV-Twin calado a 45º con refrigeración por aire. Desplaza 103 pulgadas cúbicas (1.802 cc) y da un contundente par límite de 130 Nm. Progresivo y lineal, suena y vibra «como Dios manda», pero no en exceso; en parte gracias a la adopción de un sistema de inyección electrónica secuencial y al buen hacer de la caja de cambios Six-Speed Cruise Drive, con una sexta (una vez engranada, la instrumentación enciende un «6» verde) súper larga, pensada para ahorrar “de la sin plomo” cuando viajas a ritmo sostenido, ya lanzado y llaneando. La transmisión secundaria recurre a correa dentada, longeva y de bajo mantenimiento.

Si quieres, puedes exprimir el motor, pero ni hace falta ni merece la pena. Y es que su empuje en bajos y medios es propio de un tractor John-Deere, aunque lleves metidas marchas largas: a 3.000 vueltas ya da toda la fuerza disponible, y antes, sobre las 2.200 rpm, ya viaja con desparpajo total al límite legal de velocidad, con remanente y reprís en el puño derecho si lo necesitas.

Atrae miradasHarley-Davidson Softail Breakout

La parte ciclo se completa con frenos antibloqueo ABS, y discos delantero y trasero de 320 mm; el primero, mordido por una pinza de cuatro pistones, y el posterior, por una de dos. Detiene bien, por potencia y resistencia, sobre todo si pisas el «pedal de coche» a la derecha, que acciona la pinza trasera mientras tiras de la manilla de ese lado. Así, ambos frenos detienen sin tacha una masa en orden de marcha que rebasa de largo 320 kilos, que serán algunos más si viajas en compañía.

Precisamente por peso, anchura y posición de conducción, esta hiper-dragster casa mal con el tráfico urbano, donde tendrás que anticiparte y, más aún, calcular con tiento antes de meterte entre coches y líos. Ayuda, y mucho, lo bajo del asiento, porque plantarse en un semáforo es pan comido con independencia de tallas; también hace lo suyo el progresivo acelerador.

La Breakout es carne de bulevar, donde, te aseguro, atrae miradas como la miel a las moscas; es buena rutera si viajas con cabeza, recto y a ritmo suave. De lo contrario, las leyes de la naturaleza (el viento, vamos) te «escupirán» hacia atrás, dependiendo de la resistencia de tus brazos, porque por fuerza y motor, que no quede. Otra historia es cuando asoman las curvas: entre lo fácil que llegan los estribos al asfalto y el mega neumático trasero, los virajes, sobre todo los cerrados tipo «paella», no son lo suyo, ni de lejos. Ahí, mejor, con calma y paciencia.

Para escapadas en solitario

Dos apuntes más. Primero: la Breakout es una moto para viajar solo mejor que acompañado, pues el «copi» apenas si tiene un mini-silloncito fijado al corto guardabarros donde acomodar las posaderas, las consabidas estriberas para los pies y tu cuerpo por asidero. Ahí acaba la cosa.

Segundo: encandila por calidad, casi tanto como por estampa. Está bien hecha, mimada y detallada, con relucientes cromados, plásticos de buen tacto (y mejor aspecto), buenos ajustes… En esto no admite reproche que valga, y, desde luego, invita a desterrar de la memoria aquellas viejas y destartaladas Harley de antaño, por mucho «sabor» que tuviesen.

¿Merece la pena? Sí, sin duda. Es una moto que cuesta dinero, y no precisamente poco. Pero es súper exclusiva, con permiso de la CVO Pro Street Breakout, grande, baja, bien hecha, llamativa, poderosa. Como otros muchos productos de la marca, ha sido concebida para disfrutarla en marcha tanto como para admirarla sentados, cerveza en mano, en una terraza de moda.

Opinión

Una factura por encima de 23.000 euros para una moto que no es precisamente rutera puede echar atrás… o no, depende mucho del espíritu con el que te la plantees. Tiene un motor “de campanillas”, y un acabado y un diseño a la altura de lo que cuesta. No es difícil de llevar, aunque peso, dimensiones y posición de marcha obligan a tomarle la medida antes de subir a mayores. El tiempo ya la ha puesto en su sitio. Su valor emocional es incuestionable.

Conclusión

Cada vez son más y mejor hechas, y nos referimos a cualquier segmento, custom incluido. De todos modos, una Harley-Davison siempre será una Harley-Davidson. Mira si no lo lento de su depreciación en el mercado de segunda mano. Sobre todo cuando se trata de productos tan exclusivos como la Breakout que, a todos los efectos, pasa por ser una CVO o, si lo prefieres, una Harley «tailormade». Diseño e imagen, motor, acabados, parte ciclo… Sin lugar a dudas, una moto a la altura de lo previsto.

Ficha técnica

Harley-Davidson Softail Breakout
Motor Bicilíndrico en V, Twin Cam 103B, refrigerado por aire
Cilindrada 1.690 cc
Potencia y rpm N.d.
Par y rpm 130 Nm a 3.000 rpm
Limitable No
Nº Marchas 6
Velocidad máxima N.d.
Chasis Doble cuna de acero
Suspensión delantera Horquilla telescópica con barras de 49 mm y 117 mm de recorrido
Suspensión trasera Doble brazo de acero con doble amortiguador oculto, 79 mm de recorrido
Freno delantero Disco de 320 mm con pinza de 4 pistones. ABS de serie
Freno trasero Disco de 320 mm con pinza de doble pistón
Neumático delantero 130/60 B21 63H
Neumático trasero 240/40 R18 79V
Distancia entre ejes 1.710 mm
Peso (en marcha) 320 kg
Altura del asiento 650 mm
Capacidad depósito 18,9 litros
Consumo 5,6 l/100 km
PVP Desde 22.950 euros

 

Valoración (de 1 a 5)

Diseño: 5
Prestaciones: 4
Comportamiento: 3
Suspensiones: 3
Frenos: 3
Consumo: 2
Precio: 2

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