sábado, 16 - Feb - 2019
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Triumph Bonneville Bobber a prueba

Triumph Bonneville Bobber, espíritu custom.

Triumph bonneville Bobber

La más reciente incorporación a la nueva generación Bonneville de la firma de Hinckley evoca tiempos pasados.

Tiempos en los que la estética se definía por la pura necesidad de convertir motos de guerra en motos de calle.

Casi 80 años después volvemos a vibrar con ese peculiar estilo. Marcas como Triumph no han tardado en ofrecernos joyas como esta, la nueva Bonneville Bobber.

Evidentemente, nos traemos del pasado sólo aquello que nos interesa, esto es, la estética y determinadas soluciones, sustituyendo el resto por los últimos adelantos en diseño y tecnología.

Y como resultado, tenemos una Triumph minimalista, de estética bobber y presencia musculosa, pero avanzada en ingeniería.

 Impecable

Triumph Bonneville Bobber

Líneas despejadas y silueta baja, asiento monoplaza, manillar ancho y bajo; retrovisores a ambos extremos del manillar, fuelles de goma en horquilla; carrocería y faros reducidos a la mínima expresión, intermitentes tipo bala, llantas de radios… así de fielmente reproduce esta Bonneville el universo bobber.

Triumph Bonneville Bobber

Sin embargo, detrás de esa estética de chasis rígido a modo hardtail, se encuentra un amortiguador camuflado bajo el asiento; su escape doble de acero inoxidable cepillado camufla un catalizador; bajo los cuerpos de mariposa de estilo clásico con estética de carburador, se encuentra la más avanzada tecnología de inyección.

Por último, no hay señal externa del resto de sistemas electrónicos que sí están presentes como la ECU, el inmovilizador o el ABS (hasta el buje trasero adquiere forma de freno de tambor).

Pasión por lo retro

Triumph Bonneville Bobber

Todo se ha cuidado: los guardabarros envolventes con nervio central, el depósito esculpido, la ubicación de la llave de contacto en el lateral derecho del motor, la caja de la batería con correa de acero inoxidable, y otra serie de acabados premium entre los que se encuentran emblemas del motor y depósito, embellecedores pulidos, tapas del motor cepilladas, torretas acabadas en plata satinada y grafito o faro trasero LED.

Lo más interesante es que con todo lo anterior, Triumph pretende ofrecer un lienzo en blanco sobre el que pintar; una moto de fábrica que sirve como punto de partida para iniciar un proceso de customización y personalización con el que hacer de cada modelo algo único y cargado de personalidad.

Existe un catálogo con más de 150 accesorios originales.

 Orígenes

Triumph Bonneville Bobber

La Bobber comparte ingeniería y el ADN de diseño con la Bonneville T120, pero define su propio estilo despojándola de todo lo superfluo hasta dejar sólo lo imprescindible.

Su motor es un Bonneville 1200HT “High Torque”, al que se aplica una configuración bobber que busca mayor entrega de par y potencia, a un régimen inferior al de la T120, y que, gracias a sus silenciosos biselados (más cortos y ligeros que en la anterior) y su caja de admisión con dos filtros de aire, proporciona un auténtico sonido Hot Rod.

Además, incorpora un exclusivo sistema de admisión y escape, y un nuevo eje de tracción.

Chasis, parte ciclo y configuración de las suspensiones son totalmente nuevos, y persiguen dinamismo y comodidad en la conducción. De esta manera, el diseño del primero se adapta a la singular geometría y a la minimalista parte trasera de la Bobber por medio de una estructura tubular de acero, y la horquilla se aplica al mismo mediante un tarado exclusivo.

Las llantas de radios son de perfil ancho detrás, y más estrecho delante, en busca de la reducción de la masa suspendida y la mejora de la maniobrabilidad a alta velocidad.

 Presencia

Triumph Bonneville Bobber

Sólo cuando estás delante de esta peculiar ‘Bonnie’ eres capaz de captar la esencia bobber de la que te hablo al inicio del texto.

Ofrece buena adaptabilidad una vez te subes encima, gracias a detalles como el asiento flotante (con ajuste longitudinal y en altura) a tan sólo 690 mm del suelo, la esfera de la instrumentación ajustable mediante un sencillo mecanismo de liberación rápida que permite variar el ángulo de visión, o las manetas graduables.

Con el asiento en su posición más retrasada y baja, y los brazos estirados, pongo el motor en marcha. Su sonido es redondo y contundente, cargado de personalidad.

El característico calado a 270º garantiza una entrega de potencia suave y lineal a lo largo de todo el rango de revoluciones; sin embargo, rápidamente percibo que donde mejor se porta la Bobber es entre 2.000 y 3.000 rpm, rango en el que imperan la suavidad de funcionamiento y, a la vez, la contundencia en la entrega de potencia.

La electrónica incorpora dos modos de conducción (Road y Rain) asociados al acelerador electrónico, que activan dos esquemas de respuesta al puño entre los que no se percibe una exagerada diferencia. Sí resulta interesante la presencia del control de tracción (desconectable), a la hora de abrir gas sobre pavimento deslizante.

 Urbana

En ciudad la conducción se hace más dinámica de lo que su silueta “larga y baja” te puede hacer imaginar, tanto por chasis como por neumáticos (unos Avon Cobra diseñados específicamente para este modelo), sin embargo las estriberas imponen una restricción a la hora de inclinar en rotondas o giros cerrados, ya que rozan en el suelo demasiado pronto.

El embrague antirrebote asistido disminuye la fatiga en la mano izquierda, mientras que el equipo de suspensiones KYB, a pesar de no ser regulables, ofrece el tarado perfecto para moverte cómodamente por territorio “de baches”.

Triumph Bonneville Bobber

Las deficiencias más notables en este escenario vienen impuestas por los frenos y por la altura de los retrovisores. Por un lado, el disco flotante con pinza Nissin de dos pistones ofrece un tacto algo duro, si bien es verdad que no se queda corto en potencia una vez te empleas a fondo con él, y, además, cuenta con sistema ABS.

Por otro lado, esos retrovisores a ambos lados del manillar, tan estéticos en un primer momento, aumentan la anchura justo a la altura de los espejos del resto de vehículos, algo con lo que hay que tener precaución.

Sin embargo hay una cosa que te encantará hacer por la ciudad a pesar de estos “peros”, y es disfrutar de su sonido y presencia a bajo ritmo, algo que tendrás que resignarte a hacer tú solo, dada su condición de monoplaza.

A ritmo alegre y con las continuas arrancadas y paradas propias de la circulación urbana, nuestra unidad de pruebas consumió 5,7 litros a los 100 km.

Fuera de la urbe encontrarás el placer de circular por carreteras secundarias y observar bonitos paisajes a bajas revoluciones, con la comodidad propia de la circulación a velocidad legal, momento en el que el gasto se puede reducir hasta los 4 litros a los 100 km.

Este consumo, los intervalos de mantenimiento cada 16.000 km y los 4 años de garantía de serie, sin límite de kilometraje ni coste adicional, ponen el toque económico a un modelo cuyo precio de venta no es precisamente comedido, aunque sí justificado, teniendo en cuenta que con la Bobber, Triumph logra viajar en el tiempo y traerte una moto de los años ‘40, con tecnología de vanguardia.

CONCLUSIÓN

Con la Boober, la firma inglesa incorpora a su familia Bonneville una moto cargada de historia, cuya principal baza es la estética.

De silueta baja y larga, asiento monoplaza, manillar plano y trasera estilo hardtail, la nueva Bonnie es una de los modelos que mejor representa el auténtico estilo bobber, algo que se complementa a la perfección con una electrónica completamente oculta.

Triumph Bonneville Bobber
www.triumphmotorcycles.com
Motor 2 cilindros en paralelo, refrigeración líquida
Cilindrada 1.200 cc
Potencia y rpm 77 CV a 6.100 rpm
Par y rpm 106 Nm a 4.000 rpm
Limitable No
Nº Marchas 6
Velocidad máxima n.d.
Chasis Cuna de acero tubular
Suspensión

Delantera

Horquilla convencional, barras 41 mm, 90 mm recorrido
Suspensión

trasera

Monoamortiguador, 77 mm recorrido
Freno delantero Disco 310 mm, ABS
Freno trasero Disco 255 mm, ABS
Neumático delantero 100/90 R19
Neumático trasero 150/80 R16
Distancia entre ejes 1.510 mm
Altura asiento 690 mm
Peso declarado 228 kg (en seco)
Capacidad depósito 9,1 litros
Consumo 5,7 litros/100 km
PVP 12.900 €

Texto: José A. García

Fotos: Paloma Soria

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