martes, 13 - Nov - 2018
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Triumph Thruxton 1200 R: Dulce, dulce café “british”

Dice la definición que una Cafe Racer se caracteriza por su estilo bajo y sus modificaciones en chasis, escape y colín, eliminando todo lo superfluo en busca del mayor aligeramiento posible, y dejando la comodidad (teóricamente) en un segundo plano. Si además la firma Triumph, tienes asegurada una de pura raza.

Texto: José A. García
Fotos: Paloma Soria

Con esto en mente, llego al concesionario Triumph para recoger una versión R y me encuentro con una reluciente Thruxton que, efectivamente, rebosa aires deportivos y nostalgia a proporciones iguales. Es bonita, muy bonita. Su estilizado depósito con tapón tipo Monza se une a un asiento arqueado que en nuestro país se ofrece sin colín (se puede adquirir como opción).

Una instrumentación muy vintage formada por dos esferas divide ambos semimanillares, al final de los que se ubican unos estéticos retrovisores, con los que, sin embargo, tendrás que tener cuidado al circular por ciudad (están a la misma altura que los de los coches). Las llantas y el basculante de aluminio aportan el toque “brillante”, lo mismo que el espectacular ‘megáfono’ invertido que se utiliza como escape, que por cierto, sin protección alguna y a una altura algo baja, supone cierto peligro de quemadura para uno mismo o para los pequeños transeúntes que pasen cerca de la moto después de aparcarla. Destacan detalles tan actuales como su iluminación diurna y el faro trasero de LED.

British Velvet Triumph Thruxton 1200 R

Al subir sobre ella percibes sus genes de carreras gracias a una ergonomía deportiva pero no radical. Aunque es la más corta entre ejes respecto a sus rivales, en parte a causa de un ángulo de lanzamiento muy cerrado (y por tanto menor avance), el manillar se aleja del asiento y forma un conjunto que se siente largo y bajo, a pesar de los 810 mm de altura del asiento sobre el suelo.

Conecto el encendido y del escape emana un sonido dulce y redondo. El motor, de especificaciones deportivas (el único que incorpora refrigeración líquida entre las de “su especie”) es un bicilíndrico en paralelo con 8 válvulas y un sólo árbol de levas, alimentado mediante inyección electrónica. Incorpora un cigüeñal más ligero que la versión anterior, y un sistema de admisión de aire exclusivo para todos los modelos Thruxton.

Una vez en marcha lo primero que notas es la suavidad en la maneta de embrague antirrebote. Igualmente, el acelerador electrónico ofrece una respuesta suave y controlada, pero además sirve como punto de partida para la gestión de buena parte de los sistemas electrónicos que incorpora la Thruxon, tales como los modos de conducción y el control de tracción, que es desconectable.

Selecciono el modo Road y comienzo a circular disfrutando de la suave pero contundente respuesta del motor a bajo régimen; y es que el par máximo se alcanza por debajo de las 5.000 vueltas (un 62% más que la versión precedente). Con tan sólo enroscar el puño derecho puedes notar la enorme tracción de la rueda trasera, sin necesidad de subir demasiado de vueltas para cambiar a la marcha siguiente… ahora entiendo el por qué del control de tracción. Entre coches la Thruxton R se muestra fácil y maniobrable, y únicamente hay que estar pendiente en las salidas desde parado, porque con una primera marcha bastante larga el motor se puede calar si sueltas demasiado rápido el embrague.

A ritmo deportivoTriumph Thruxton 1200 R

A medida que me alejo del tráfico urbano me voy animando, y aunque esta Triumph corre bastante, no es lo que te apetecerá hacer sin ninguna protección aerodinámica (además si mantienes el ritmo a 120 km/h conseguirás consumos reducidos en torno a los 4,3 litros a los 100 km). El verdadero disfrute comienza en carreteras secundarias, bien disfrutando de agradables paseos, o bien poniéndote exigente en busca de sus límites. El modo Sport, en el que la respuesta es más inmediata (el Rain queda reservado para asfalto en mal estado o pavimento deslizante) es el idóneo para buscar las cosquillas a la parte ciclo, algo que no va a resultar fácil teniendo en cuenta la calidad de sus componentes.

A la altura de las prestaciones del motor, la elección de los elementos de la parte ciclo busca la maniobrabilidad inmediata que se espera de una Cafe Racer. De esta manera, el equipo de suspensiones está formado por una horquilla Showa “Big Piston Fork” y un doble amortiguador Öhlins con depósito independiente, ambos ajustables en todos sus parámetros. Los frenos recurren a un doble disco delantero flotante con pinzas radiales Brembo monobloque de 4 pistones, y a una unidad con pinza flotante Nissin de dos pistones para la rueda trasera, todo complementado con ABS. Esto da, como poco, bastante confianza a la hora de ponerse exigente, así que vamos ‘a ello’.

La Thruxton sigue notándose baja y larga, y traza las curvas por su sitio, permitiendo rápidos cambios de dirección sin inestabilidad en la rueda delantera, lo cual redunda en una maniobrabilidad excelente. Su chasis de estructura de tubos de acero y el basculante de doble brazo en aluminio son también responsables de esta capacidad dinámica. Como no podía ser de otro modo, los neumáticos, Pirelli Diablo Rosso Corsa, también están dispuestos a ofrecerte un buen ritmo deportivo. Puedes subir el motor de vueltas hasta su máximo de potencia en torno a las 7.000 rpm, (por encima no merece la pena ir, porque calentarás en exceso la mecánica y ya no va a ofrecerte mucho más), mientras la parte ciclo se sigue portando a un nivel muy deportivo.

Enamora

Bajando de nuevo el ritmo, vuelvo a disfrutar del agradable tacto general que ofrece la Thruxon a todos los niveles. Y es que, aunque se porta muy bien a ritmo fuerte, transmite sus mejores sensaciones a medio régimen, disfrutando de una conducción relajada pero ágil; del redondo sonido que emana de su motor; de una estética con la que te identificas rápidamente y con la que es fácil mimetizarse.

De momento, 2.000 € clavados separan a esta versión de la Thruxton “básica”, aunque la R puede ser sólo el punto de partida, ya que dispones de un catálogo con más de 160 componentes exclusivos para los modelos Thruxton, que convertirán tu Cafe Racer de serie en algo único.

Sobre una imagen inspirada en las motos de competición de antaño, la Thruxton R añade elementos de vanguardia que le dan el auténtico toque Cafe Racer. Además, las suspensiones totalmente ajustables firmadas por Showa y Öhlins, las pinzas de freno monobloque Brembo para el tren delantero o los sistemas de gestión electrónica, sitúan este modelo en un panorama totalmente actual. Una pequeña joya muy recomendable.

La opinión del probadorTriumph Thruxton 1200 R

Son sorprendentes las capacidades dinámicas de su parte ciclo, que están a la altura de su motor, de tacto contundente pero suave.

Valoración (de 1 a 5)
Diseño: 4
Prestaciones: 4
Comportamiento: 4
Suspensiones: 3
Frenos: 4
Consumo: 4
Precio: 2

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